Continúa el equipo de gobierno municipal empeñado en esconder a Baltasar Lobo en una caja en la que no cabe. En reducir la importancia de su legado y su obra a su mínima expresión. Empecinado en negarle el Castillo que Zamora y él merecen, con argumentos solo entendibles en un marco de mediocridad, pasotismo y desprecio por la ciudad a la que se deben y por una sociedad que, encabezada por la Asociación de Amigos de Baltasar Lobo, apuesta y defiende la fusión en el Castillo de la raíz histórica de Zamora y la vanguardia que representa nuestro escultor más universal.
Mientras varias de sus esculturas de gran tamaño se exhiben al aire libre en el centro de Madrid, el Pleno municipal aprobaba la partida presupuestaria para consumar la traición y efectuar la adecuación del raquítico, inadecuado e insuficiente edificio del Ayuntamiento Viejo. Que además algo tan simbólico como sería una paso adelante en favor de un centro de arte para Lobo, se camufle junto a una partida económica para la reparación de aceras, ratifica no solo la falta de sensibilidad y cortedad de miras de los Guarido, Novo y el socialista Gago, sino su profunda cobardía -ojalá en su fuero interno fuera vergüenza-.
La política cuando es mezquina funciona así. Les faltaba un concejal y confiaron en que alguno de los grupos de la oposición, por demagogia absurda, no se atreviera a retrasar el presupuesto para las aceras. Acertaron, Vox y Zamora Sí se abstuvieron, demostrando lo verdes que están en política y salvando una propuesta que, con sus votos en contra, sumados a los del PP, hubieran obligado al alcalde Guarido en primera persona a poner la cara y sacar adelante su despótico capricho ejerciendo el voto de calidad que la ley le otorga.
Encerrar a Lobo en una caja y no sacar a León Felipe de las suyas son solo dos caras de la misma moneda de un alcalde y unos concejales que no están a la altura de la historia, la cultura y el valor de la ciudad en la que gobiernan, por elección de los zamoranos y abandono de sus rivales, desde hace ya diez años.
Deja un comentario