Si no es comedia porque ni pizca de gracia tiene. Si tampoco es tragedia porque carece de mayor carga emotiva que el asco y la tragedia exige un mínimo de dignidad en la muerte o en la caída y desmoronamiento. Sólo queda que sea lo que es: Esperpento.
Esperpento de un partido de puteros, de acosadores y babosos, caciques prepotentes y soberbios que visten de oropel, si son hombres, y de burka que ciega sus ojos, si son mujeres quienes mandan. El clan, la tribu, la secta está por encima de la dignidad individual. Costaba entender el énfasis, hasta la náusea del exceso, de tantas mujeres de la izquierda fetén de este país, no contra algunos hombres, sino contra el hombre por el hecho de serlo -lo genérico siempre en la izquierda, por delante de lo personal-. Atisbamos ya la respuesta con el desenvolvimiento del rebaño podemita donde tan marcada vimos la asunción pacífica de papeles entre machos alfa, incluso betas o zetas y su cortesanas en derredor. Más claro ahora con los y las socialistas que son machistas por ser socialistas.
Y mafia, que no es esperpento sino algo más grave, más serio, más trágico, más execrable. Una de las mejores películas de la historia, como lo es ya la novela de Puzo que sostiene el guión, es El Padrino. La familia Corleone, Don Vito primero, Michael después, anhelan transformar su sindicato del crimen en un emporio empresarial legal y que el cabeza de una próxima generación no sea padrino sino presidente de los Estados Unidos. En la España de la mafia de Sánchez y del PSOE el camino que se dibuja es el inverso. Un grupo, una familia, al más puro estilo Corleone o Los Soprano, se hace con el control del partido y, en tiempo récord, con la presidencia del gobierno. Desde ahí y desde el primer día convierten lo institucional en putrefacción y el mundo empresarial legal en una telaraña en forma de pocilga de la cual extraer coimas y colocar capos.
Se nos fueros esta semana Jorge de Ilegales y Robe de Robe y de Extremoduro, pero joder qué bien les van algunas de sus letras y también de su fuerza salvaje a estos tiempos y a esta piara de hijos de la gran basura.
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